Desoyendo todos los consejos de los especialistas, desarmamos hasta el último tornillito de la bici, para convertirla en un compacto paquete de 0,66mt x 1,20mt, casi como para llevarla en un bus, sentada al lado nuestro. Parece una bici-laptop.

Bastaron solamente un par de llaves Allen, casi una hora de desarme y acondicionamiento de las partes para lograr un bulto compacto y portable. Está todo allí, bajo los diarios y el nylon.
Volverá a circular algún día ? Acaso no se acostumbra desarmarla así, toda, antes de una carrera ? Qué pasará con los cambios ? Con los frenos ? Y la caja de dirección, dónde quedó ? Los pedales ?
Ni siquiera la sofisticada horquilla de magnesio se salvó...
De este peculiar modelo de bici de alta gama -de épocas pasadas, obviamente-, del cual solamente llegaron 3 al Uruguay, es posible que ahora se transforme en un sinfín de respuestos desperdigados por la Ruta 1, si es que no logramos armarla nuevamente.
No se descarta tampoco que el fin de semana siguiente puedan aparecer todos los componentes extendidos sobre un mantel en la calzada, en alguna esquina de Tristán Narvaja.

En esa lista, con una parte común y varios capítulos especializados para cada integrante del equipo, no faltó la petaca de grappamiel, el vino, la cerveza, hamburguesas, milanesas, mantecoles, membrillo, huevos duros, gel iniciador de fuego, todo lo que se te ocurra.
Poca seriedad, parece más bien la lista para ir a pasar un día de picnic.
Como siempre, seguimos quitándole profesionalismo a estas disciplinas, comenzamos prostituyendo el ambiente compitiendo con las legendarias Winners, y ahora ésto, un cargamento nunca visto.
Llevaremos abundante cinta adhesiva para evitar que los curiosos puedan entrometerse y develar algún secreto de nuestra logística, que seguro irá a contrapelo de la de todos y cada uno de los equipos uruguayos y argentinos que se darán cita.
Las cajas permitidas por la organización para portar los pertrechos de cada participante parecen extremadamente grandes (80 x60x60cm), pero tampoco parece que vaya a sobrar mucho espacio.
Solo faltaría transportar el "enano cocinero" allí dentro.
Toda una incógnita en cuanto a la hora de encuentro con esas cajas, de tarde, de noche...
Cuándo la veremos por primera vez ? El sábado ? O recién el domingo ? Qué llevamos en las mochilas y que dejamos allí ? Cuánta comida llevamos y cuánta dejamos en la caja ? Y con la ropa qué hacemos ?
Son todas preguntas sin absolutamente ninguna respuesta hasta el viernes de noche, cuando se distribuyan los mapas y se planteen los recorridos.
Y luego de éso, las dudas seguirán igual siendo muy importantes, al menos para nosotros, los Cuervos Orejanos.
Seguiremos informando...