Sábado 01/08/2009 : Preparación acuática con running de postre

Una mañana espectacular en el lago de "la Botavara". Un inmóvil espejo de agua nos esperaba, reflejando en forma perfecta un cielo casi totalmente despejado.

Accedimos al club luego de entrenar un poco de "orientación", atravesando el Parque Roosevelt por el camino "menos fácil", en trayectoria ideal, cortando camino por los montes de muchos eucaliptus y unos pocos pinos.

Portando nuestras pesadas mochilas en medio de esa aromática humedad matinal, ya nos íbamos metiendo en la cabeza lo que nos esperará en setiembre, pero ahora en condiciones obviamente mucho más benévolas y disfrutables.

Nos hicimos al fin a la mar, o mejor dicho al lago, con la duda de siempre: remos dobles, remos simples, vos adelante, vos en el medio, vos atrás ?


Comenzamos con nuestra conocida y vieja canoa 09 naranja, la involcable que utilizáramos en el debut del sábado anterior. Lo haríamos en un principio con remo doble y bajo protesta, en un trayecto hacia la orilla del frente, como para arrancar y ver qué pasa.

Al retornar de este primer viaje, la gente que entrenaba hacía rato sobre la orilla, con "Tato" López, nos gritaba: "Che, ya vuelven ??? (qué flojera, habrán pensado)...

Allí descubriríamos porqué era que nos cagábamos a palazos y salpicaduras en forma constante, siendo generalmente la principal víctima el que iba en el medio (Gabriel, generalmente).

Como buenos cristianos y ante nuestro padecimiento, decidimos encomendamos a Jesús, el cual se nos había aparecido abruptamente.
Aunque no vino precisamente caminando por el agua. Se trataba del responsable del club, quien al ver nuestras peripecias, se nos arrimó y nos dijo:

"Nooo, muchachos, esa canoa es muy cortita para los 3, a ver....esperen....traigan y usen aquella...."

Ahora era como un sueño. Era como ir en un EGA semicama. Incluso con espacio suficiente como para dejar de hacer el ridículo y no portar más las mochilas a la espalda, lo que hacía bastante más molesta la postura. Personalmente ya estaba muerto de ir así, habiendo hecho recién un pequeño trayecto, tal vez un par de km.

También nos asesoró sobre los remos, que dejáramos de lado la "moda" de los deportivos y competitivos remos dobles, que requieren mayor sincronización y por ende tiempo de entrenamiento, para dar lugar a los viejos y queridos remos simples.

Ningún charrúa de ley que se preciara de tal, el verdadero cacique autóctono con cuatro testículos jamás se metió en el agua a interceptar españoles con remos dobles. Era considerado de poco hombre.

Sin lugar a dudas, este cambio táctico le agrega un poco más de handicap (más aún?) en contra de nuestra participación, pero nos llevamos bárbaro con ellos, mejor palada, menos choques y golpes, salpicaduras y una corrección de rumbo mucho más fácil y eficiente.

Pasamos las mochilas al piso y arrancamos en esta nueva canoa, que desde ese mismo día quedó reservada y señada para acompañarnos en la competencia De Sol a Sol.

Ya a esa altura, el espejo se había encrespado bastante, un vientito sur ya se hacía sentir. De todas formas no tuvimos ningún tipo de inconveniente, nos planteamos diversos rumbos hacia objetivos específicos sobre las orillas opuestas, tocando al cruzar determinada boya.

No nos llevamos nada por delante, ni troncos, ni piedras, ni un junco, nada. Invictos totalmente. Ensayamos incluso alguna maniobra de cambio de rumbo brusco, obviamente bien lejos de los ojos que tal vez nos observarían desde la orilla del Club. Si bien esta canoa se ladea un poco más que la otra, la llevamos siempre muy bien, incluso terminamos todos muy secos y en general habiendo acusado mucho menos el esfuerzo que en la oportunidad anterior.

El GPS llegó a medir casi 9km, como suma de un sinfín de travesías cruzadas de una punta a la otra del lago, llegando a una velocidad máxima registrada de 9.8 km/h (6:05 min/km), sin siquiera propornérselo. Es impresionante como se siente el empuje de cada remada de los demás tripulantes, cuando uno deja de hacerlo, para poderlo percibir mejor.

Esto se hace evidente, incluso dentro de nuestra falta de experiencia en el tema. Cuando uno le agrega el esfuerzo adicional de inclinarse bien hacia adelante, para introducir el remo en el agua lo más lejos posible y haciendo una carrera bien completa y enérgica, el desplazamiento resulta impresionante.

Es seguro que, especialmente en los últimos tramos de la competencia en agua, dos podrán remar casi sin problemas y uno descansará de a ratos, pudiéndonos turnar constantemente. Aunque siempre será dependiendo de la corriente, el viento, las características de la vía fluvial, etc, todos factores que incidirán en forma totalmente desconocida para nosotros.

Desembarcamos, guardamos todo y dejamos a nuestra futura compañera de aventura en su soporte. Es posible que no volvamos a verla hasta la propia competencia. Luego de tomar algo, cambiar alguna prenda, etc, arrancamos con un largo running hacia la Rambla, volviendo a atravesar el Parque Roosevelt.

Gabriel ese día tendría que hacer 28 km (con miras a la M de Punta) y con Diego teníamos previsto hacer unos 16km para acompañarlo, aunque sea parcialmente, durante el tramo inicial.

Desembocamos a la Rambla por Av. de las Américas y luego Barradas, donde el vientito se hacía sentir de frente. De a poco comenzamos a controlar un poco el ritmo que, si bien íbamos con nuestras mochilas a la espalda, el mismo resultaría algo rápido como para asegurarle a Gabriel llegar a buen puerto. Bueno, literalmente tendría que ir casi hasta el Puerto. Era una locura.

Bajamos un poco el ritmo y por momentos se hacía presente el esfuerzo ya realizado en el agua, pero seguramente también los anteriores ejercicios en la pileta, bici o en lo personal, la falta de running durante casi 3 semanas, sin considerar el Columbia Challenge.

Debido principalmente a esta falta de rodaje, acompañamos solamente hasta Coimbra y retornamos para el Roosevelt, completando 16km exactos, luego dce un breve "almuerzo" en la ruta de regreso, como para achicar esa terrible mochila.

Diego y Gabriel optaron por agregarle un poco más de sabor al run y decidieron subir por Coimbra, en vez de bordear por la Rambla.

Siguieron su marcha hasta los destinos fijados, Diego se quedaría en el Mojón 9.5 y Gabriel tendría que ir a saludar al Mojón 1 y luego volver a su viejo compañero de todas las noches, el 4.

Un SMS sin respuesta en la tarde, sembraría algunas dudas sobre la suerte que Gaby corrió ese mediodía.

Al final, Gabriel terminó yendo hasta el Mojón 0 y luego retornando al 4, para colmo con viento de frente, completando nada menos que 30km de un terrible "fondito para aflojar las piernas" luego del remo. Por si fuera poco, "cargando una pesada mochila sobre sus hombros".

Ahora nos restaría comenzar, aunque sea con unos pocos km simbólicos, el "entrenamiento" en bici en forma grupal. Sería una locura ir así regalados, sin siquiera meter algún km antes de la fecha que ya está allí al acecho, surgiendo ya sin posibilidades de intentar hacer la gran cosa en la previa.
Y más regalados aún iríamos sin siquiera tener bicis decentes.
A la fecha de hoy, lo concreto será escuchar: "Pah, otra vez están esos locos con las Winners de m....."

Escalera a la demencia

Tal como figura en el sector Equipos de la página oficial del evento De Sol a Sol, ya quedamos inscriptos constituyendo el Equipo OREJANO, un peldaño más en nuestro camino ascendente que originalmente nos iba a conducir, en forma gradual, hacia la Expedición Azimut.

Esta anticipación en la inscripción permitiría asegurarse el alojamiento sin cargo en el Campus de Colonia del Sacramento. Aparecieron los 120 dolaritos de la noche a la mañana y nuestro nombre quedó allí grabadito a fuego.

Recientemente, en algún momento que no llegamos a precisar bien cuando aconteció, se produjo una segura distracción, un "bajar la guardia" durante un instante, posiblemente lo fue bajo fuerte presión laboral, algún lío que otro para arreglar.

Allí surgió una maniobra muy bien pensada y manejada a sangre fría en todo momento.

A través de ella terminamos, casi sin darnos cuenta, de firmar el deslinde de responsabilidad, sin siquiera haber puesto un solo peso de nuestra parte. Te llevan de la mano como no vidente a la letrina: "Vos firmá acá y tá....qué leés, qué querés ?"

La escalera gradual que se había ido armando casi sin quererlo al principio y luego fue comenzada a planearse mentalmente con las Misiones GT, la Salomon Running Race y el Columbia Challenge Invierno de este domingo.

En el lento, progresivo y aparentemente seguro camino de ir subiendo paso a paso, peldaño a peldaño, mental y físicamente, hacia el zenit de la locura final, ahora se intercala un nuevo escalón.

Escalón que en definitiva estaría mucho más alto que el último que habíamos previsto, pero graciosamente aparece antes en el cronograma.

De locos.

Ahora será como subir una clásica escalera económica de dos hojas, pero por la parte que no tiene escalones, aquella que tiene solo un par de travesaños cruzados en diagonal, llegando directo al tope de la misma sin usar los peldaños naturales, que quedaron en realidad del otro lado, ahora solo sirviendo para bajar.

Qué plan de entrenamiento seguir ahora ? Pues ninguno, cuál sería ? No existe ni plan ideal ni ningún otro que se pueda adaptar aunque sea de lejos a todo ésto que va cambiando semana a semana.

Cómo compatibilizaremos la 2ª M de Punta del Este de Set' 6, con la De Sol a Sol de Set' 19/20, alguna Misión GT, la Aventura GT, la otra Salomon (que "conociendo el paño" nunca me animaría a descartar de antemano) las cuales también aparecen por allí entreveradas, junto con la Expedición Azimut de Nov' 14/15 ?

Tiene sentido alcanzar y pasar por lo más alto de la escalera ya en setiembre, para luego bajar en noviembre, a un peldaño inferior ?

Por supuesto que no.

No entra en ninguna cabeza, ahí está precisamente el motivo primordial de hacerlo así.

Me supongo que a esta altura ése debe ser el único motivo.

Por qué esperar a la De Sol a Sol 2010 ?
Imposible. Para qué ?
Y si no la llegan a hacer, qué hacemos ?

Si todo sigue así, es seguro que el 2010 pintará muy, pero muy aburrido.

A correr ya que se acaba el mundo. Pero tampoco dejes la MTB de lado. Ni la mochila. Ni la canoa. Ni el Kajak. Ni la piscina. Ni la bici de ruta. Ni nada. Paraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaááááááááááááááááááá.....

Bien que me hablaban de chico en casa, sobre las "malas juntas". Y nunca escuché...

Bueno, increíblemente ahora de viejo lo estoy pagando día a día....

Domingo 19/07/2009: Columbia Challenge Invierno 2009

Un nuevo desafío totalmente desconocido nos salió al cruce este domingo. Lo más selecto del ambiente MTB+Run se congregó en el Establecimiento La Pataia.

Por supuesto que estaba prohibido desde un principio acudir sin camioneta. Presentando una 4x4 posterior al 2005, 20 minutos de bonificación. Doble cabina con accesorios, 2 barritas de cereal.

Más que una competencia deportiva, parecía la Feria del Automóvil. Y también la Feria de la Bici "Pro": Ya desde la propia ruta comenzábamos a ver la llegada de decenas de Trek, GT, Gary Fisher.....y esas infaltables Winner que están prostituyendo el ambiente !!!

Nos costó esconderlas al costado del auto, al menos hasta que todos terminaran de descargar las suyas muy cerca nuestro, con cierta cara de repugnancia y asco.

Para no dar tan mala impresión, manguereamos las bicis al llegar, pues ya estaban tapadas de un mousse de balastro consecuencia del transporte durante el acceso al Establecimiento. También traían alguna mugrecita anterior, seguramente por la falta de uso. El auto de Diego también se llevó lo suyo.

En un gran gesto, la organización del evento prometió cedernos, en calidad de préstamo sin ningún costo, una bici Trek 8000, la cual esperábamos con gran preocupación y ansiedad. Se acordarían de llevarla ?

Por este medio agradecemos enormemente a Jorge Beltrán y Agustina Diab por el préstamo, nos salvaron la vida. Hubiera sido espantoso ir hasta allá y que uno de nosotros tuviera que sacar el palito más corto para no participar, por la falta de la tercer bici.

Oh, sorpresa al ir al encuentro de ella y buscarle los pedales...epa, dónde están? Cómo es ésto? Les falta agregar algo? Cómo se pedalea sobre eso chiquito? Obviamente nuestro calzado no se ajustaba a "éso" (aún no tenemos ni idea cómo se llaman).

Pero a la postre, el más alto de nuestros integrantes que se adaptaba mejor a la bici con el asiento por el cielo (ya sin posibilidades de ajustarlo), era Gabriel.

Fue él quien se las ingenió para utilizar la bici así como venía, durante toda la prueba. Un esfuerzo encomiable, andar con el asiento por las nubes y el manubrio casi en el piso. Era de locos, no estamos acostumbrados a rodar con la postura de Wynants durante casi 40km.

A pesar del esfuerzo de los organizadores por intentar conseguirnos unos pedales "comunes", todo fue en vano, no hubo caso.

Luego de descargar y acondicionar todo, fuimos a estudiar los mapas entregados, llevamos ambas brújulas, regla, semicírculo, lápiz, lapicera, etc, de lo cual solamente usamos un triste lápiz.

Logramos determinar de antemano con bastante certeza la casi totalidad de los 12 puntos de control, la única duda era sobre que realidad nos podría reflejar en definitiva un mapa del ejército, hecho en base a fotografías aéreas capturadas seguramente por el mismísimo Boiso Lanza.

Afortunadamente llevamos el mapa original, la carta completa 1:50000 a partir de la cual la organización hizo copias pequeñas para entregar. El original resultaba mucho más legible y sobre él planeamos directamente toda nuestra estrategia de orientación.

Tal fue así, tan ensimismados estábamos sobre el gigantesco mapa original que incluso ignoramos parte del material entregado (ciertas impresiones aclaratorias de Google Earth), llegando a ubicar tres puestos de control sin siquiera consultar ese material adicional, que resultaba casi indispensable. Somos los maestros de la orientación, esa prueba ya la pasamos antes de largar !!!

En definitiva vinimos a hacer nuestras primeras armas en ésto y con la intención de simplemente completar toda la prueba, prácticamente sin expectativas de tiempo, ya veríamos cómo nos iría.

Salimos al campo con todos nuestros pertrechos y las dudas de siempre: manga corta? manga larga? calza corta? calza larga? Campera? Y ahora una nueva: Qué llevamos en la mochila y qué dejamos? Herramientas para la bici? Botiquín? Cuánta comida? Cuánta bebida?

El tema de la logística no es nada menor. Como buenos novatos, nuestra primer mochilla pesó 5kg exactos en casa, antes de rellenarla con los 2lt de agua que lleva su recipiente interno. Se nos fue la mano con la comida, obviamente era lo más pesado. Resultó demasiado abundante, era la "última cena", demasiado variada y poco eficiente la relación aporte de carbohidratos vs. peso, especialmente para una carrera relativamente "corta".

Y las herramientas era otro tema, la mayoría eran vetustas, comunes de taller y/o del hogar, nada era "de competición". Pero bueno, ésas iban repartidas y cargadas en cada Winner, agregarle unos gramos a bicis tan pesadas no constituía prácticamente nada.

Un par de cámaras y un "cortador" de cadena -a estrenar-, más el kit de extracción de cámaras -también sin uso- serían los últimos suministros a ubicar en las mismas.

Otra carga totalmente inútil fue el "botiquín", supuestamente obligatorio que terminó transportando Gabriel. Si bien aportaba un peso cercano a los 600 gramos, fue transportado durante casi 60km, totalmente al cuete.

Qué te iba a pasar? En definitiva si te hacías un rayón o un pequeño corte, quedaría así nomás sin curar y si te rompías la cabeza en una caída, el botiquín solamente te podría aportar el alcohol etílico a beber para matar la espera de la distante ambulancia, si es que en definitiva vendría alguna.

Si hubiere una próxima carrera de este tipo, seguramente sería encarada de una forma mucho más audaz, sin tanta comida, bebida, herramientas y nada de botiquín, todo fue al santo pepe.

Viendo a los demás competidores en la largada, se llegaba a la conclusión que prácticamente llevaban solo agua.

En lo personal, fue como llevar un gurí medio crecidito al estilo boliviano, con casi 7 kilos. Además, estaba el agregado de que nuestra mochila Salomon no es específicamente para este tipo de competencias cortas y lo sabíamos perfectamente.

Ya de por sí, vacía, aporta lo suyo en peso, aunque parezca mentira. No quisimos invertir una cantidad considerable de dinero en algo que no nos pudiera aportar nada más allá de una simple carrerita. También sería mucho lujo tener que comprar una mochila para cada ocasión. O simplemente utilizarla con esos fines. Pero fuera del peso, resulta muy cómoda, tanto en bici como en running.

Nuestra situación irregular de 3 integrantes, en medio de todos los equipos en parejas, lo resolvieron así: Diego y Gabriel conformaron el Equipo "OREJANO" con el Nº 10 y nosotros, en solitario, el Equipo "OREJANO '2' " con el Nº 13, el que figuraría fuera de competencia (FC).

Agustina de Suca nos aclaró que si personalmente llegábamos a ganar la prueba, no recibiríamos ningún premio, sino que darían por ganadores a los que vinieran detrás. Éso en un principio nos desmotivó bastante, jajaja, pero bueno, superada la decepción inicial, aceptamos las reglas de esta particular excepción. No había otra forma de participar.

"Che, no pueden conseguir alguien más ?". Negativo Agustina, tenemos amigos y allegados del Run y también del Bike, pero por separado. Nadie que quiera cruzar esa delgada línea separadora, por ahora. Los que estamos tratando de unir ambos submundos, desde esta plataforma totalmente amateur e improvisada, somos pocos, por ahora solo 3 (ideal para la "Azimut" o "De Sol a Sol", no es así, Diego?).

Muchachos, por favorrrr, aflojen un poco con estos desafíos...y otros planes que no se pueden narrar aquí para que no caigan en conocimiento de las autoridades.

Tened piedad de nosotros...

Largamos al fin en medio de un colorido pelotón. Todos se posicionaron debajo del arco, pero curiosamente apuntando hacia nosotros, hacia la dirección inversa de partida a la que tal vez hubiéramos elegido en lo personal, por lo menos como para arrancar, haciéndolo hacia afuera del Establecimiento y no hacia adentro, hacia el fondo, como lo hicimos.

Pero bueno, no era momento para contradecir toda esa multitud, no podían estar tan errados. En lo personal, quedamos pensando y confundidos con otro puesto de control (PC) que no era el primero, sinceramente hubiéramos ido para el otro lado. También era cierto que prácticamente no se estudió mucho el primer PC, porque sabíamos que una multitud nos indicaría el camino ideal. Dejad a los conocedores que hagen su trabajo. Pero no los pierdan de vista !!!

Iniciamos la prueba con un inesperado Bike & Run. Bueno, en realidad fue "I Bike, you Run, for ever". Por supuesto que era nuestra primer experiencia en esta disciplina, pudiendo obtener interesantísimas conclusiones.

Arrancó Diego ofreciéndose para el Run y, dado su estado físico, decidió hacerlo todo él, con nuestro sacrificado consentimiento implícito. Detrás íbamos con Gabriel pedaleando y charlando muy distendidos, mirando como Diego iba a 5min/km e incluso bastante menos, por momentos.

A pesar de éso, vimos como muy prematuramente ya quedábamos últimos en la general, solo algún caballo suelto quedaba allí detrás cruzándose peligrosamente por esos caminos vecinales. En el punto que teníamos que pasar las bicis por encima de una portera encadenada, luego del primer PC, donde la Winner parecía pesar 2 toneladas, no quedaba nadie detrás.

Ya en ese tramo y en todos los restantes, utilizamos la brújula simplemente para corroborar nuestra percepción de la dirección que tomábamos, la cual fue acertada en todos los casos. Nunca consultamos la brújula como para auxiliarnos en la prueba, sino como simple ejercicio mental.

La falta de una mayor atención a la orientación en esta primera etapa era natural, pues siempre teníamos a la vista a los demás corredores, o por lo menos apreciábamos a la distancia qué decisiones tomaban en las partes dudosas, desvíos, bifurcaciones, etc.

Y esta tranquilidad incluía los 2 primeros PCs, más el regreso a la llegada.

Resultaron ser unos 7.800 mts hechos en 38:45 (tiempo oficial).

Volvimos a La Pataia para hacer la primer transición, Diego tomaría la 3er bici y así comenzaríamos los 3 juntos el MTB.

Salimos por donde habíamos accedido al Establecimiento, para luego dirigirnos hacia el este, hacia el PC 4, que era virtual (sin gente presente). En una bifurcación importante tuvimos que consultar el plano, tomando el rumbo correcto luego de una sencilla evaluación para posicionarse en el mapa.

Al rato vuelven las dudas, una curva cerrada y obligada a la derecha nos hace repensar el rumbo. No estamos los 3 de acuerdo sobre nuestra posición, decidimos comprobar lo alejado que estábamos aún de la Ruta 39, la cual alcanzábamos a "oir". Ésa era la única referencia "seria" sobre el desactualizado mapa.

Nos arrimamos un poco a ella, calculamos la distancia a ojo, la proyectamos en el mapa, y decidimos retroceder por nuestro camino ya hecho, volvimos a buscar un trillo o algo parecido sobre esa curva que a velocidad de MTB no indicaba ninguna entrada en un principio.

Incluso llegamos a ver huellas recientes de bicis que fueron en el otro sentido, es decir, continuando esa curva pronunciada.

Y efectivamente habia un pequeño trillo allí y no seríamos los primeros en abordarlo, las huellas eran evidentes. Luego de varios kms difíciles, los de más dificil tránsito de toda la prueba a nuestro entender, untamos de barro las bicis más o menos hasta el eje de los pedales.

A la postre encontramos allí el PC 4, que resultó ser un cartel de una empresa de seguridad puesto en un árbol, dentro de un campo privado. Con cierta duda inicial sobre su certeza, dada nuestra falta de experiencia en encontrarse con los PCs, especialmente virtuales.

Ya en anteriores cruces vimos un par de equipos que provenían de lugares distintos al nuestro, era obvio que habían tomado el camino incorrecto. Allí estando aún a metros del árbol nos alcanza uno de estos equipos. Seguramente eran los que hicieron las huellas en la otra dirección, pues detrás nuestro no venía nadie. Ellos deciden retornar por ese trillo hacia atrás, para tomar la cercana Ruta 39 y acudir por ella hasta el próximo PC, hacia el norte. Todo hecho dando una vuelta, un rodeo grande, pero de muy buen piso.

Nosotros en cambio, un poco para experimientar y otro poco para ver si lográbamos hacer una ventaja para salir a la ruta delante de ellos, decidimos continuar hacia el norte por ese trillo, sobre el cual seguían numerosas huellas.

No resultó claro si valió la pena hacerlo desde el punto de vista tiempo, pero sí lo fue como experiencia vivida. Por momentos aquello parecía un pequeño pantano. La cantidad de altos yuyos quebrados y aplastados por el barro de un numeroso tránsito anterior, eran síntoma de que los competidores "Pro" se aventuraron por allí, incluso tal vez los que resultaron ganadores, quién lo sabe.

Repechos, bajadas pronunciadas, pequeños cursos de agua a cruzar, todo muy pintoresco. Gabriel, conocedor del lugar, nos llamó la atención por la cercana presencia a nuestra izquierda, del Establecimiento de detención de Las Rosas. Los múltiples vehículos policiales que saludaron nuestro cruce al recorrer el acceso a la 39, nos hacía pensar si no corrimos cierto riesgo de haber sido bajados de un chumbazo y quedar ahí tumbados en pleno barro, pasando a constituir restos arqueológicos del siglo venidero.

Llegamos a la Ruta, por ésta doblamos y mantuvimos el rumbo al norte, en dirección a San Carlos. Precisamente próximo a uno de sus accesos, divisamos un pequeño helicóptero civil a nuestra derecha, un modelo moderno, que estaba casi estático en el aire.

Qué estaba haciendo allí? ESPN? FOX? Telemundo? Hmmm, no creo...ya no deben estar en esa parte haciendo la cobertura, ya era tarde, los punteros estarían por la Laguna del Sauce.

Acaso alguien haciendo prácticas? UTE revisando el tendido eléctrico? Tampoco. Ya estábamos teniendo visiones por la deshidratación? En realidad, constatamos que el piloto estaba arriando ganado, unos 30 vacunos!!! Nos imaginamos que se trataba de una adquisición reciente y que estaba ganando práctica y de paso arriando el ganado hacia un corral. Sería muy costoso hacerlo así, por un puñado de vacas locas !!! Muy raro.

Ante algunas bifurcaciones y desvíos, consultamos el plano y luego de un extenso tramo de balastro, recorrimos zonas muy rurales, pasando 2 solitarios puestos de control más, amén de tener que esquivar también alguna que otra cabra suelta.

En gran parte del circuito veníamos saludando a varios habitantes de la zona, aún absortos de ver a esos locos en bici que venían al final, casi a horas de la pasada de una gran horda de esquizofrénicos del pedal, aquellos que iban allá adelante.

A esa altura la constante del tramo de MTB era ver a Diego y Gabriel punteando por turnos la posición de nuestro equipo, y a unos 150 metros detrás veníamos nosotros, cerrando la marcha de la competencia, con la mirada fija en ellos, para no perderlos de vista.

Nunca se dejaron de ver. Se mantuvieron cerca no solamente por compañerismo y espíritu de equipo, sino también por algo fundamental: el mapa lo portábamos siempre nosotros, constituía nuestro seguro de vida, para evitar quedar solos en la inmensidad rural fernandina.

En muchísimos pasajes, vimos a Gabriel transitar alegremente sin manos, mientras nosotros íbamos concentrados mirando los pedales, como no pudiendo encontrar explicación de qué sucedia con esas 2 piernas ya totalmente inoperantes.

Algo que no ayudó en un principio del MTB fue portar la cámara en la mano, era imposible evitar los pozos y demás dificultades, incluso intentar frenar con una sola mano. Hubiéramos querido obtener mucho más material de esta prueba, pero era una locura seguir así. Decidimos pedirle a Gabriel para guardar la cámara en su mochila. Siempre era más fácil de acceder que la propia, sin quitar.

Y bueno, allá iba la cámara adelante nuestro a unos cuantos metros, siempre muy lejos como para utilizarla en más de un pasaje que mereció perdurarse en una foto.

Faltó obviamente una riñonera al costado, al alcance rápido de la mano, o bien ubicar el propio estuche de la cámara en la cintura, atada a la mochila. O directamente fijar la cámara sobre el casco. Era imposible usarla y luego guardarla atrás en nuestra mochila, en pleno rodaje, con barro, pozos y casi totalmente sin frenos. Son todas pequeñas experiencias que se absorben para aplicar en próximos eventos, especialmente si uno simplemente va a disfrutar de la prueba, no va a intentar ganarla. De lo contrario, no llevaría absolutamente nada, ni un tereso, solamente llevaría la vista adelante y chau, como hace la mayoría.

En uno de los PC nos enteramos que no éramos los últimos, en la planilla había aún casilleros previstos para el registro de 2 equipos que vendrían detrás. Arriba !!!

Éso nos levantó el ánimo e incrementó las fuerzas. Con ese panorama alentador nos dirigimos a las Cumbres de la Ballena, atravesando casi su final norte a la altura de un tanque enorme, donde alcanzamos un nuevo PC. Su responsable a esa altura estaba muerto de frío y de aburrimiento, en esas soledades y a esa hora.

Desembocamos al fin en la Ruta 12, ahora en el otro borde de la competencia, el bituminoso resultaba un milagro después de tanto barro y luego balastro. Nos aprestamos a subir a Las Cumbres, cuando los punteros ya comenzaban desde allí su tramo final hacia La Pataia, a ritmo vertiginoso.

Todo minuto y segundo ganado allí resultaría vital, pues los ganadores terminarían triunfando por el escaso margen de 30 segundos. Entre los segundos y los terceros, hubo apenas 40 segundos. Con respecto a los siguientes, más de 35 minutos. Fue una mano a mano de 3 equipos, el resto ya muy lejos de alcanzarlos, otro nivel.

Y con respecto a nosotros, pavada de ventaja nos llevaban todos ellos, a nosotros nos restaba todo el Running/Trekking, con una distancia que en ese momento ni teníamos muy clara, además del MTB final, otra incertidumbre.

Esta etapa de MTB a nosotros nos insumió un recorrido total de 33.300 mts, efectuados en 02:24:45 (tiempo oficial).

Nuestra mochila estaba pesadísima, parecía estarlo cada vez más, inevitablemente había que aligerarla para el Running, era tonto llevarla así. Y una vez alcanzado el PC que oficiaba de transición allá arriba, dejamos las bicis y "almorzamos".

Con éso, la mochila pasó en gran parte "de atrás para adelante", quedando la misma en la espalda, un poco más liviana y ahora terrible panza adelante: 2 bananas, 1 mandarina, ciruelas secas, pasas de uva, chocolate y toda el agua que se pudo ingerir desde el cañito, a lo que luego se agregó una botellita de Gatorade ya iniciado el Running, la cual veníamos paseando desde el inicio.

Personalmente no podíamos correr, casi ni caminar, estábamos haciendo la digestión.

Lo notable de este tipo de carreras, es que cada uno elige su recorrido para unir los puestos de control requeridos, por lo tanto nunca se sabe de antemano cuánto va a hacer en definitiva. Y además la hoja de ruta se conoce obviamente minutos antes, así que otro misterio adicional.

Habíamos dejado bicis y cascos, y luego de una pequeña "sobremesa" con alguna foto o video, surgió la posibilidad de cortar camino transversal en vez de bajar por el sinuoso recorrido pavimentado que hicimos en el ascenso.

Nos aventuramos por un escarpado sendero hacia abajo, que en definitiva lo íbamos haciendo realmente nosotros. Era la llegada del hombre al Amazonas. Primero sobre rocas resbalosas, verdaderos escalones embarrados, donde trastabillamos varias veces o casi hicimos "sapito".

Luego fue a través de rosales silvestres, otros yuyos, espinas y púas varias no identificadas, las cuales lastimaron piel y/o engancharon ropa, aún al intentar retroceder para volver a intentar por otro lado.

Nos tomaban de todos lados y desde todas las direcciones, aquello parecía joda, era como terminar devorados por plantas carnívoras que nos atrapaban tal cual una película de medio pelo.

Estábamos los 3 separados, a escasos metros uno de otro, dentro de esa vegetación y sin embargo no lográbamos vernos, nos guiábamos solamente por los ruidos, generados por los golpes al resbalar y caer en el piso aún mojado o bien al quejarse por las espinas que nos iban lastimando y reteniendo. Toda una maraña en forma de lazos, como si fueran alambres de púas que enredaban manos, torso y piernas.

No es nada seguro que hayamos ahorrado ni un solo minuto por allí, pero visto ahora en retrospectiva y dejando las heridas en el olvido, estuvo es-pec-ta-cu-lar.

A la vuelta, mucho más tarde, para volver a buscar las bicis, haríamos una prueba empírica: dos por la misma maleza, ahora hacia arriba y el más cansado y/o conservador (o sea, como siempre, quien suscribe), por la serpenteante calle asfaltada.

Y en definitiva se llegaba un poco antes por el camino civilizado. A pesar del recorrido linealmente mucho más largo, resultó ser algo más rápido y seguramente más sencillo, a pesar de nuestro lento tránsito hacia arriba. Enseñanzas que van quedando para una próxima, si es que la habrá.

Ahora nos estamos yendo hacia el borde de la Laguna del Sauce, a buscar la represa que constituye su angosto desagote al mar. Por allí estaría el siguiente PC virtual también, sin gente. Accedimos nuevamente a la Ruta 12, tomamos ahora al sur y allí comenzamos a cruzarnos con toda la gente que terminaba el Running e iba por sus bicis allá arriba. Un verdadero gentío luego de haber recorrido todo ese campo en la más completa de las soledades.

Nuestro rumbo y recorrido previsto era buscar el acceso pavimentado que conduce a la Posta del Lago, para ir bordeando la Laguna del Sauce. Este importante camino ni siquiera figuraba en el mapa (ni en el original nuestro ni tampoco estaba agregado en la copia de la organización), pero además de haber constatado éso nosotros al estudiar los mapas, ellos nos advirtieron este detalle antes de comenzar.

Tal vez en ese punto, pensándolo después, Diego llegó a la conclusión que podríamos haber cortado camino por alguna diagonal, para no tener que avanzar tanto por la 12 para luego retroceder un poco por este camino, que salía oblicuo a dicha ruta.

Comenzamos el Running trotando, a veces caminando. El hecho de caminar se fue intercalando cada vez más seguido, aumentando también su duración. Para simplificar, digamos que comenzó como un Running, luego pasó por un ágil Trekking, para terminar al regreso, casi en un Arrastring.

Al comenzar a bordear la Laguna, nos interceptaron (de dónde habrán salido?) Raimundo de Sayago Running y su compañero Ernesto de Supersónicos, del equipo "Los Dementes Sayago". No los habíamos visto detrás nuestro, al menos cuando íbamos mirando hacia nuestro camino ya recorrido, esperando ver la cercanía de esos 2 supuestos equipos detrás nuestro.

Acaso ellos serían un tercer equipo, que venía adelante nuestro y que había errado el rumbo ?
Seguramente tomaron otro atajo distinto o se estaban recuperando de algún error en la trayectoria elegida. En definitiva no llegamos a preguntarles.

Luego de las presentaciones de rigor, arrancamos juntos a trotar, ahora éramos 5, lo que nos daba un poco más de ánimo para trotar un poco más seguido en bloque, aunque sea por orgullo mutuo.

Llegamos todos juntos al puesto cercano a la represa, aguas abajo. El mismo era un arbolito con cintas de colores y un número de corredor adherido en el tronco.

Nuestro próximo PC a superar sería un árbol en el medio de la nada, dentro de un predio privado gigantesco, incendiado y talado al parecer bastante recientemente, unas cuantas hectáreas de un solo predio, todo cercado, con frente a la Ruta ya sobre Solanas y fondo casi a la playa. Por supuesto que el famoso árbol estaba casi en el otro extremo desde el cual nosotros accedimos al predio.

Logramos arribar a él no sin antes ensayar varios cortes de camino, simplemente para ejercitar la nueva disciplina de orientación, o en definitiva administrar eficientemente las escasas energías del momento, las cuales consumíamos a esa altura, casi 100% caminando rápido.

Abandonamos las calles cercanas a la Laguna del Sauce, cruzamos predios privados, bordeamos médanos alambrados, casas en construcción y tomamos por calles de balastro internas que acortaban el camino hasta la Ruta.

Se acercaban más a la trayectoria ideal, en vez de tener que seguir hasta el final de la costanera que nos llevaría prácticamente hasta el Club del Lago, para luego tener que retroceder a buscar ese enorme predio.

Diego fue el encargado de subir a algún médano, tipo explorador, para poder ver más allá, y agregar algo más de cansancio adicional. A la salida del predio, luego de chequear el PC, aún había gente de la organización que supervisaba nuestra salida del mismo. Estamos seguros que, dada su cara de felicidad al vernos, luego de pasar nosotros se retiró, a pesar de que teóricamente seguíamos sin ser los últimos.

Ahora tendríamos que volver a las Cumbres, pero no necesariamente deshaciendo el mismo camino, pues nos habíamos apartado bastante de lo que sería un regreso rectilíneo.

Lo habíamos hecho así para ir en busca de la represa. Ahora lo nuestro era retornar en forma más eficiente a la Ruta 12, interceptándola con alguna diagonal. Queríamos evitar también tener que ir más al este, pasando la Ancap, donde propiamente nace la ruta, que sería el camino fácil, pero más largo.

Tendríamos que hallar un rumbo intermedio que en definitiva encontramos, saliendo a la Ruta 12 a la altura de la gran cruz de hormigón.

A continuación, íríamos en busca del último PC aún desconocido, situado sobre un camino que nace lateralmente a la derecha de la ruta. Estaba en un lugar bastante curioso, en un zona muy baja, una arenera o algo así, al que se accedía tras superar un médano con cierta dificultad para atravesarlo, con muchas acacias secas que impedían el fácil paso. Se trataba de un nuevo árbol con un número y cintas de color.

Al volver a la ruta, tanto Raimundo como Ernesto, integrantes del otro equipo que se nos había unido anteriormente, lentamente se habían ido alejando. Comenzaron a hacer su ventaja para asegurarse de no llegar últimos. Era lógico y era un muy buen momento para lograrlo.

Ellos descenderían en sus bicis cuando nosotros recién subíamos a pie a buscar las nuestras.

Ya no quedarían puestos desconocidos, simplemente había que volver arriba, para bajar pedaleando hacia La Pataia. Al llegar, declaramos en ese PC de transición que era un improvisado parque cerrado, todos los números que vimos en los PCs virtuales, anotados en el celular por precaución ante olvidos. Tomamos los cascos y las bicis y emprendimos una alocada carrera de regreso hacia abajo.

Esta etapa de Running resultaría ser de unos 13.200 mts, hechos en 02:21:00. Un promedio de puta madre.

En el caso nuestro, al finalizar cada bucle de bajada desde Las Cumbres, tuvimos que asistir la actuación de los ineficaces frenos con la suela del champión en forma sonora y bien firme contra el piso, saltaban las chispas y volaban los pedazos de caucho.

No había más remedio, de lo contrario volveríamos a la laguna, cruzando la ruta como un Jackass sin control, sobre un carrito de súper.

Luego de un poco más de 2 km de ruta, con alguna ondulación que terminaba de comer la poca pierna que quedaba, surge el más anhelado de los indicadores viales de nuestra Patria, que indicaba: "La Pataia 4km ->". A esa altura, el GPS que llevábamos para medir los parciales recorridos (no servía para otra cosa), se murió, quedó sin batería por el larguísmo esfuerzo realizado. Llegó a registrar apenas 2.5km de este MTB final.

Tomando entonces a la derecha, volvimos a la cumbre del tanque, donde aún estaba el resignado anotador en el puesto de control ya conocido. A partir de allí el camino ya era todo repetido, por allí veníamos en MTB y también habíamos pasado en el Bike & Run siguiendo hacia el otro lado de esa "T", el cual tomaríamos nuevamente ahora para terminar en la Pataia.

Al final de la pronunciada bajada y con la obligación de doblar, tuvimos que recurrir nuevamente al tercer freno de pie, para evitar terminar en la cuneta o debajo del Corsa rojo, que estamos seguros que aún sigue detenido allí, el cual venía precisamente desde la derecha y nos quedó mirando. Su conductor aún trata de entender qué fue lo que pasó por delante suyo y el porqué de esa nube de balastro y caucho quemado.

Deberes para mañana : Revisar frenos. Nota: Lavar antes las bicis con hidrolavadora, para poderlos localizar con éxito.

Un nuevo cartel indicaba que restaban tan solo 2 interminables kilómetros, Gabriel hacía rato que venía parado en los pedales, incluso en las bajadas. Tal vez no tanto para aumentar la fuerza de su pedaleo, sino más bien para no tener que permanecer sentado en ese torturador asiento ni un solo minuto más.

Esta última etapa de MTB fue de aproximadamente 6.5 ~ 7 km aproximadamente (el GPS se terminó apagando antes), la que nos llevó unos 26:47 según la organización.

Hicimos una entrada triunfal en formación perfectamente sincronizada por debajo del arco, donde una reducida "multitud" nos esperaba, la cual nos miraba con bastante asombro. Esto a su vez causó nuestro propio asombro al verles las caras.

El motivo era que en realidad esperaban otras caras, ese pequeño grupo de apoyo, integrado por Alejandro Tavárez y demás, ya nos había cruzado, alentado y fotografiado en diversos puntos.

Pero ahora ellos en realidad esperaban a Raimundo y Ernesto, los "Dementes de Sayago", que habían literalmente desaparecido o accedido a otra ventana dimensional, en algún punto incierto entre la bajada de Las Cumbres y La Pataia.

Era claro que venían delante nuestro y si no fueron abducidos por un OVNI, en definitiva tomaron otro camino, de lo contrario los hubiéramos visto.

Al final llegarían cuando estábamos ganando el combate mano a mano con los panqueques gigantes que formaban parte del postergadísimo almuerzo prometido.

Faltó la medallita acostumbrada, esta vez nos quedó solamente un pequeño diploma plastificado de recuerdo, un plástico para guardar encima del parasol del auto. Puede servir para hacerse un poco de aire en un semáforo, durante el verano, o bien para apoyar y firmar el voucher en la estación de servicio.

Pero ésto es lo de menos, si el dinero no daba para más no importa, lo mejor quedó en las retinas, y por supuesto también en algún músculo que otro, y por qué no en algún hueso y cartílago.

Tiempo total:
CINCO HORAS, CINCUENTA Y DOS MINUTOS, DIECISIETE SEGUNDOS...

Otro peldaño más. Aguante, De Sol a Sol, que allá vamos...

Para ver las muy escasas fotos propias (y alguna que iremos sustrayendo de Sayago Running y de la propia organización, hacer click aquí.

A continuación, puede verse un breve video con algunos pasajes del evento.




TIEMPOS OFICIALES

Jueves 16/07/2009: Previa de Columbia Challenge Invierno


A escasas horas de esta nueva prueba, el próximo domingo el equipo multidisciplinario-multidesafío-multiplataforma, ahora bajo el nombre "OREJANO", compuesto por Diego, Gabriel & Daniel, prepara una vez más sus pertrechos, o al menos sabe claramente que debería hacerlo.

El equipo compró mochilas -Salomon-, procuró diversos mapas 1:50000 en el Servicio Cartográfico del Ejército, adquirió -varias- brújulas, también compró (y mangueó) cascos MTB de materiales y aleaciones totalmente secretos y desconocidos hasta el momento.

Incluso algunos integrantes hicieron prácticas de orientación literalmente en el medio de la nada, entre Aguas Blancas y Cánepa. Todo realizado con algún riesgo de vida que otro nada menor.
Por suerte decidieron al fin hacerlo diurno, en vez de nocturno, como era la idea original. De lo contrario, aún andarían intentando encontrar el auto que quedó allá lejos, intentando volver al Castillo de Batlle una vez más para volver a arrancar, con un mapa de m..... actualizado al año 1966, comercializado por nuestras tecnificadas Fuerzas Armadas al día de hoy.

Ahora, lo que estaría faltando, como siempre, son las bicis. Incluso hasta peligra el traslado de éstas si es que en definitiva decidimos ir con las malditas Winners. El arrendamiento con Leo Yozzi falló, veremos cómo salimos de este lío...

En cuanto a la preparación física, el equipo se encuentra en plena preparación específica para esta prueba desde hace semanas: algunos metiendo natación intensiva como para la Medio Ironman de Punta (y otros desafíos acuáticos que por razones de seguridad nacional mejor ni comentar), algunos recién comenzando con éso, y otros no haciendo prácticamente nada, salvo espectorar sonoramente algunas coloridas flemas cada 16 minutos, como es el caso nuestro.

Como verán, la preparación apunta para otro lado, o directamente no apunta para ningún lado. Y si alguna vez apuntó, la misma varió siempre de una semana a otra, y va a seguir variando, por supuesto.

Pero de todas formas, el espíritu sinérgico del equipo siempre apunta a una misma estrategia en común, denominada "cero-bicicleta" (o tal vez "cero-coma-cero-cinco-bicicleta", en algún caso puntual).

Una vez más vamos a ir a una prueba basados y confiados en el "80% mental, 20% físico". Y bueno, la mente ya está a mil, mil doscientos, así que...el resto prácticamente ni cuenta, no hace la diferencia.

Somos 3 y por ahora tenemos 2 bicis. Y de no solucionarlo a tiempo, lo nuestro será un 100% Bike & Run, obligatorio y durante todo el evento, dos andarán y uno correrá, jajaja...

En un principio, pensamos que la prueba se presentará como:

- 20 km de Trekking/Running (anuncian entre 15 y 25)
- 40 km de MTB (entre 40 y 50)
- 6-7 km de Bike & Run (entre 5 y 10)

Según el organizador, el nivel de complejidad en la orientación requerida es "medio" o "bajo". Con nuestras brújulas militares (1 lensática + 1 cartográfica), ambas de tecnología de punta y sumados nuestros avezados conocimientos de interpretación de cartas naúticas y terrestres, consideramos que será más que suficiente para lograr poner en práctica una estrategia insuperable, seguramente la más osada de todas en el campo de esta prueba.

Incluso andamos con ganas de dejar las brújulas en el auto, para darle un poco de "color" adicional a algo totalmente carente de emociones fuertes.

Ya a esta altura, el Establecimiento La Pataia debería tener los microondas prontos para recalentar todas las veces que sea necesario esos panqueques con dulce del leche que nos prometen y nos estarían esperando a modo de "almuerzo", a nuestro arribo a la meta.

Es de esperar que el vencimiento de los mismos no sea muy escueto y también que el citado Establecimiento no cierre los lunes.

Todo ésto se trata de un simple escalón más (habremos salteado algunos antes?) de una interminable escalera que nos conduce a la Expedición Azimut. O mejor dicho nos conducía, pues ahora parece que "éso" ya no es suficiente, al menos como objetivo final.

Ahora se intercalaría otra meta o mejor dicho otro -terrible- escalón previo, pues aparece antes en el calendario. Se trata de la Carrera de Aventura "de Sol a Sol", algo que ya estaría rayando a la altura de una demencia descontrolada sin regreso.

Qué pasó con la soñada ilusión de correr una simple 10k Santa Rosa de Atlántida, una carrera 8k del Cermu, una Corrida de la Florida 8k ? Dónde quedó todo éso sepultado dentro de la mente ?

....y.....una 5k Parque Rivera del Sabueso ? Qué tal ?

Sábado 13/06/2009 : Misión GT Guazuvirá

Una tarde para mate y bizcochos en familia, incluso para pasarla junto al mar. Poco viento, el sol calentaba bastante, para lo que es la época.

Pero no, otra vez decidimos cambiar lo espectacular de todo éso por el sacrificio, los championes, la bici, el chaleco y el remo doble.

Hacía 15 días que no realizábamos absolutamente nada entre semana, habiéndonos bajado recientemente de la M de Rosario y por supuesto todo éso se sintió. Solo la Salomon del domingo pasado se había cruzado en medio de la inactividad total.

Nos retrasamos bastante en nuestra partida hacia el este, no teníamos nada pronto, ni la cabeza ni el bolso, incluso el viejo GPS no aparecía por ningún lado y cuando apareció en definitiva ni arrancó, hubo que practicarle una improvisada cirugía al portapilas (y ya van unas cuántas)

El escenario de la prueba resultó ser un lugar muy agradable, muy bien ubicado el establecimiento que cedió sus instalaciones, sobre la propia playa de Guazuvirá, más allá de sus precios y tarifas.

La incertidumbre en cuanto al circuito, al orden de las disciplinas, la logística algo complicada de las transiciones, 2 de ellas lejos del arco de largada, la escasez de participantes, fueron los ingredientes más notorios de esta nueva Misión GT. Resultaron apenas unos 50 inscriptos.

Llegamos faltando un poco más de una hora para largar, la inactividad del entorno era muy alarmante. En lo personal, se agregaba el inconveniente de haber alquilado la bici, la cual llegó con bastante poca anticipación con respecto a la largada, como para probarla un poco.

Además, había que solicitar el transporte hacia el punto de la primer transición (casi a 4km de la largada) y obviamente no llevamos nuestro soporte, como para poderla transportar por uno mismo.

Ésto hacía imposible intentar probar la bici, tan siquiera conocerla un poco. "Hola, bici, cómo estás? Mucho gusto...Ah..éstos son los cambios?" Ante nuestra inquietud del traslado no previsto, Agustina, la organizadora, nos dijo: "Cómo? Y qué vas a hacer con el asiento ?" Nosotros también nos preguntamos lo mismo: "Qué habrá que hacerle ?". Después nos enteraríamos de qué hablaba, en plena etapa de MTB.

Superado este tema logístico, largamos al fin todos a correr como unos locos hacia la playa, con chalecos y remos, parecíamos un simulacro de salvataje de ADES. Allí íbamos todos juntos bajando, individuales y por equipo, pero con distinto propósito.


Los equipos ya entraban al agua con el kayac, a 1 km de la largada, luego de un pequeño Run por la playa hacia San Luis. Nosotros, compitiendo en forma individual, dejábamos los pertrechos allí y nos volvíamos corriendo a la largada, nuevamente por la playa.

Allí trepábamos los médanos y nos íbamos a buscar las bicis, situadas al costado del puente sobre el Arroyo Bagre, en la propia Interbalnearia, en el límite con San Luis.

Desde la meta nos separaban unos 3.8km (según el GPS), para completar unos 5.7km de un Running previsto inicialmente en 7km.

Si bien en la ida a la playa íbamos tranquilos, en las últimas posiciones, ya desde la vuelta hacia el pasaje por la meta habíamos logrado superar 2 ó 3 corredores.

Todo hecho con la finalidad de podernos acercar a Roberto Barreto y Gustavo "Veloz" Martínez (ambos UFs), para luego poder compartir con ellos al menos el inicio de una etapa de MTB que pintaba bastante confusa en cuanto al recorrido exacto.

Pero nos fue imposible, nunca llegamos a alcanzarlos, simplemente mantuvimos el contacto visual...hasta que tomaron sus MTB y desaparecieron de la Costa de Oro para siempre.

Perdimos más de un minuto para localizar nuestra bici, estaba tirada en el pasto, debajo de otra. Ni cerca de estar colgada sobre los caños, era evidente que fue transportada muy tarde. Ni siquiera buscando la obsoleta caramañola fue fácil ubicarla. Solamente habíamos alcanzado a percibir el color de la bici. Por suerte ya teníamos puestos los guantes desde el Running, faltaba ponerse el casco y la clásica camperita de nylon de "alta competencia extrema" (adquirida hace 5 años en Grandes Tiendas Montevideo).

Cruzamos el puente por debajo, para encarar un circuito de MTB todo realizado al norte de la Ruta, por caminos y predios que nunca habíamos transitado, ni tampoco lo volveremos a hacer nunca jamás, ni siquiera en auto.

Inicialmente recorrimos casi 2km por el costado de la Interbalnearia en dirección al este, un tramo muy similar a lo hecho en la Salomon, al costado de la Ruta 9. Pero la diferencia es que el pasto y los desniveles en la bici se sentían mucho más, al menos en lo personal. Comía pierna abierto todo aquello.

Y bueno, allí perdimos casi todos los "créditos" de ventaja que habíamos acumulado durante el Running I, casi todos nos pasaron como un poste. Y ya no había forma de echarle la culpa a la arcaica bici propia, como en la GT de Piriápolis.

Esta vez habíamos alquilado una, precisamente para descartar una posible influencia negativa. En definitiva, la performance en MTB seguía siendo bastante paupérrima y la bici si bien no era la gran cosa, era bastante mejor que la nuestra. Allí había otro problema de fondo.

No hay vueltas, hay que entrenar MTB, o al menos andar un poco entre semana, no? No se puede participar en este tipo de pruebas en forma satisfactoria o al menos aceptable si solamente contamos con el respaldo limitado de tener un poco de capacidad aeróbica y algo de fondo. No tiene nada que ver. Lo primero que se nota es la falta de fuerza en las piernas al salirse del camino normal que usaría cualquier cristiano medianamente cuerdo.

Tampoco nos hemos acostumbrado nunca a bajar mucho la transmisión, a pedalear con una frecuencia endemoniada, obviamente a cambio de hacer mucho menos fuerza. El plato más chico para nosotros es un adorno y el del medio, siempre nos resultó bastante inútil, más de una vez. Algo está mal.

A partir del km 4 ó 5 nos bajaríamos 3 veces de la bici, para retocar el ajuste del asiento. "Ahhh, te olvidaste del asiento ???" Incluso en el último ajuste, constatamos ya en marcha que éste quedó mal alineado con respecto al cuadro e intentamos corregirlo de un seco golpe de puño, para no tener que volvernos a bajar.
Éste fue corregido con éxito, pero con la mala suerte de no haber retirado completamente los testículos a tiempo antes del piñazo.....uuuuhhhhhhh....qué dolorrrrrrr....

Siempre que se pudo, anduvimos con el plato más grande. En balastro siempre anduvimos con la transmisión más pesada (plato grande, piñón 7, no había más!!!). A lo sumo bajábamos al 5 ó al 4, en algún repecho. Una locura. Aquello pesaba como loco. Al intentar bajar al plato intermedio, las piernas quedaban "muy locas", a pesar de compensar subiendo de piñón algunas posiciones hacia arriba.

No hay caso, hay que aprender a transitar a esa cadencia alocada, como pedaleando "en vacío"y luego también entrenar, o por lo menos practicar un poco, sobre todo en terrenos irregulares, no solamente hacerlo como paseo por el "perfectísimo" asfalto de la Rambla.

Nos dio la impresión que el plato más grande de esta bici no era lo suficientemente grande, le faltaban algunos dientes para nuestro gusto y costumbre, sobre todo para los tramos planos de balastro e incluso las bajadas. Qué pretendíamos ? Una bici de ruta para luego meterla en los tramos difíciles ?

Superando el km 8, luego de recorrer caminos de balastro en perfecto estado, con alguna ondulación que otra, nos metimos en un tramo técnico a la derecha, una suerte de trillo de barro, pasto y muy poca piedra, por suerte. Algún repechito y un pequeño curso de agua resultaba lo más complicado.

Pero resultó casi interminable por lo extenso, fueron unos 4km (siempre según el GPS) de un largo, lento y pesado -al menos para nosotros- ida y vuelta.

La incertidumbre permanente del circuito no ayudaba para nada. Transitábamos casi siempre sin referencias de otros corredores, ni adelante ni atrás, salvo el pasaje muy fugaz y veloz de los participantes por equipo que ya nos estaban sobrepasando a una velocidad inconcebible, sobre todo los primeros equipos que punteaban.

Antes y después del tramo técnico nos terminaron de pasar todos los corredores restantes individuales también, que habían quedado detrás nuestro en el Running I.

Obviamente salvo nuestro compañero Pablo, que venía cerrando la marcha, haciendo también sus primeras armas en ésto (en realidad para él fue su debut absoluto).

Allá llegamos a las cansadas al puesto de control, perdón, al PC, redisculpame. Había un botija embolado, allá, ubicado casi en el fin del mundo, atrás de donde baja el sol por las tardes. Le gritamos: "Era necesario que te fueras tan lejos??? Anotá bien el número porque no pienso volver nunca más por acá!!!".

A la salida del tramo trabado volvimos al balastro, con dirección y distancias pendientes totalmente desconocidas.

Terminamos haciendo otros 6 km de balastro en buen estado, por terreno levemente ondulado. Todo el tramo hecho con la mira permanente en la última participante femenina que nos superó, intentando en todo momento reducir o al menos mantener la ventaja que nos comenzó a ganar, pero nos fue imposible.

Ahora dejaríamos la bici frente a la propia entrada de Guazuvirá, al fin nos desprendimos del rodado. Al bajón de haber sido superado por todos en esta etapa, se sumaba un fuerte dolor lumbar, de origen desconocido. Estábamos deseando encarar el Running II de una vez por todas, siempre con la mira fija en la última corredora allá adelante, no sea cosa que todavía nos perdiéramos.

Dejamos la MTB y el casco, retiramos la gorrita Nike de adentro de nuestras vestiduras, conservamos puesta la super campera de nylon, pero ahora abierta casi al tope. Los guantes también había que llevarlos puestos, para no cargarlos.

Por momentos pensamos que había sido un error correr con un buzo finito de manga larga (mayormente arremangado) debajo de la pechera oficial, a lo que luego le habíamos agregado la campera encima, para hacer la etapa de bici. Pero en términos generales no molestó, abrigó apropiadamente cuando alcanzábamos esas velocidades siderales en las bajadas de balastro, con la transmisión totalmente a full.

También vimos varios corredores con pañuelos sobre la boca, el aire frío ya se hacía sentir en aquellas desconocidas soledades.

Nos echamos ansiosamente a correr, nuevamente hacia San Luis, para poder cambiar la postura de la bici de una vez, podernos estirar un poco hacia atrás para contrarrestar el dolor lumbar, cosa que incluso habíamos ensayado parados sobre la propia MTB, a velocidades peligrosas para ese tipo de piruetas.

Al iniciar el Running II por la banquina de la Interbalnearia, el gemelo derecho avisó que la cosa así no podía seguir, amenazó con calambres. Un hecho insólito, no recordábamos cuándo fue el último aviso de calambre inminente en medio de una carrera, tal vez en Porto Alegre 2008.

Nos hizo acordar también de una Duatlón del Naútico del pasado, donde el Running II se hacía sentir bastante al bajarse de la bici, especialemente para nosotros que somos mayoritariamente "monodisciplina".

Paramos entonces un instante, masajeamos precariamente la zona, aprovechamos para tomar un poco de Gatorade que aún portábamos en la caramañola y de a poco, ensayamos un trote progresivo. Ya al llegar nuevamente al puente para cruzarlo nuevamente por debajo, la marcha era normal.

El cansancio acumulado se hacía sentir bastante, con el agravante de los 15 días sin actividad entre semana, pero los indicios de calambres desaparecieron para siempre. Tan poca preparación mental tuvimos para esta prueba que ni siquiera se nos ocurrió llevar algún gel.

Luego de un penoso recorrido total de 3.6km por el interior de San Luis, desembocamos en la playa, justo en el punto donde estaban los kayacs esperándonos.

Éste sería el golpe de gracia, la frutilla de la torta homenaje al cansacio. Pero no, no fue tan así, el mar estaba muy calmo, casi sin viento. Todo resultó muy accesible, a pesar que luego nos dijeron que más de uno se puso el kayac de sombrero en la propia salida.

En la previa sobre la arena, registramos el parcial y guardamos el GPS en triple bolsa de nylon, atada al chaleco que afortunadamente alguien nos ayudaba a poner.

En la primer olita a superar, en la propia partida, el kayac ya se nos llenó de agua, pero no zozobramos ni mucho menos, simplemente el entorno interior se volvió desagradable por el bajón repentino de la temperatura. Ya las patitas estaban mojadas, pero la colita aún no.

En definitiva, fueron solamente 2 km exactos de remo, un ida y vuelta hasta la boya situada frente a la propia largada, allá en Guazuvirá. Si uno lograba abstraerse de todo ese cansancio acumulado, el sitio, el momento y la actividad eran espectaculares, las pequeñas olas eran casi imperceptibles, una vez que uno se separaba unos metros de la costa.

Parecía un lago, el único ruido que se sobreponía a aquella tranquilidad y soledad (ya quedaban pocos en carrera!!!) era el del remo, al introducirse inexpertamente en el agua.

Recordamos haber percibido una única ola notoria, a la ida, la cual tuvimos la precaución de cruzar en forma oblícua, pues las mismas podrían venir y quedar peligrosamente paralelas a nuestra trayectoria.

Allí nos cruzamos con RobertUF, recién allí lo volvimos a ver, intercambiamos gritos de aliento, ya estábamos terminando el suplicio, con el agravante, una vez más, de tener que remar en solitario.

Luego vislumbramos un veterano que remaba también en solitario allí adelante, que nos había pasado como un poste en la bici y estaba allí, al alcance de la mano, por la revancha, ahora en terreno más "neutral".

Lo sobrepasamos y a escasos metros vimos a la corredora femenina que ya volvía de la boya. Por momentos nos pareció que le podríamos dar alcance al retornar de la boya, pero una vez más fue imposible, volvió a conservar su ventaja.

A nosotros nos restaba un tramo mucho más largo de lo que nos parecia, en la ida hacia lo boya. Al retornar, la competidora ya estaba muy lejos para intentar ensayar algo.

Ella ya comenzaba el Running III y nosotros aún no habíamos desembarcado. A la vuelta nos cruzamos con Pablo, que recién iba, seguramente muy cansado, pero con una sonrisa de oreja a oreja, por estar allí, completando su primer competencia de este tipo. Le dimos aliento y le aconsejamos que parara unos segundos a descansar, para retomar con más fuerza.

Estábamos culminando una nueva Misión GT con todo el apoyo permanente de nuestros familiares desde el arco de largada/llegada y ahora también desde la propia orilla, sobre la playa.

Dejamos el kayac en la zona prevista, marcamos un nuevo parcial en el GPS e iniciamos este último e improvisado Running III, retornando al arco (frente a la boya), pero ahora felizmente por la arena, portando el chaleco y el remo. Todo para que la organización no tuviera que ir a buscar todo allá, jajaja...

El arco estaba casi a un km de distancia, fue un Running muy tranquilo, disfrutando la puesta del sol minutos atrás. En días anteriores, con Pablo nos habíamos imaginado este momento, pero ya realizado en medio de la noche, arribando a la orilla del mar en la más completa de las oscuridades.

El toque final lo dio el hecho de tener que ascender nuevamente el médano hacia la meta, a esa altura había que cuidar de no acalambrarse allí, casi sobre la propia llegada. Sería una infamia.

Llegamos con gran euforia al arco, gritando a la gente de la organización que podían retirar todo nomás, que ésto ya se había terminado. Que fueran desinflando y guardando...

Pero bueno, en realidad quedaban aún 2 participantes detrás nuestro por completar, arribos que constatamos ya a la distancia, mientras nos cambiábamos por ropa seca, envueltos en un cerradísimo aplauso.

Una nueva Misión GT cumplida, quizás la última en lo personal...seguramente la última con esta magra preparación de bici, ésto así no va más...

Nos cayó algo más pesada que la de Piriápolis, si bien la complejidad del circuito era menor, pero la parte trabada era tal vez mucho más extendida. En la anterior, los tramos técnicos eran mucho más complejos, pero relativamente cortos, hasta divertidos.

Los de esta vez eran más aburridos, y por consiguiente más pesados. También pesó seguramente un entusiasmo bastante menor que en el debut dentro de este tipo de pruebas.

Y un estado peor de preparación, en aquel momento aún no habíamos tocado tanto fondo.

Pensando un poco ahora, sin duda que volveríamos a correr la Salomon de la Sª de las Ánimas, por supuesto que ahora sería intentando hacerlo con expectativas de tiempo insumido.

Pero con respecto a las futuras Misiones GT ya no está tan claro el panorama, primero hay que resolver el tema del desempeño en la MTB, de una vez por todas. También pesa el factor económico. Para nosotros que venimos del asfalto, estas competencias no nos resultan para nada económicas, accesible.

Y si a la inscripción le sumamos el alquiler de la bici, el chaleco, el remo doble, ni hablar, se nos va un toco. Y el hecho de simplemente completarla ya no constituye un incentivo. La pechera y la medalla, obviamente tampoco...dónde buscarlo, entonces? Tal vez ésto ya fue...

Tiempos netos parciales extraoficiales:
(sin considerar las transiciones)

- Running I (5.7k) : 00:30:43
- MTB (19k) : 01:06:09
- Running II (3.7k): 00:21:33
- Kayac (2km): 00:19:40
- Running III (1k) : 00:06:05

Tiempo total oficial: 02:26:39

Para acceder a las numerosas fotos propias del evento, a 2 cámaras, hacer click aquí.
Lo siento, esta vez no hubo videítos.

La previa de la Misión GT

Se viene una nueva etapa de la Misión GT. Esta vez participaremos con Pablo & Pablo, luego de un arduo y fino trabajo de convencimiento.

Pero lo haremos en forma individual, pues actualmente los tres nos arrastramos por el balastro con desempeños dispares, debido a preparaciones diferentes en momentos diferentes, por incursionar mayoritariamente en disciplinas también diferentes. Todo diferente.

Tampoco es cuestión de apurar y desgastar excesivamente a alguno de nosotros o retrasar al otro, conformando un equipo totalmente desigual.

Por supuesto que todos estaremos en la pelea de las últimas posiciones, encabezando la tabla inversa. También es seguro que los desempeños variarán significativamente de una disciplina a otra, según cada caso. En lo único que seguro vamos a estar parejos (para abajo) será en el kayac. También es seguro que nos vamos a divertir, por encima de todo.

Lamentablemente no valía la pena agruparnos participando como equipo, a pesar de ser una experiencia inigualable para toda disciplina, especialmente al estar sentaditos remando.

Diego y Gabriel, luego de la Salomon, quedaron con la cabecita enfocada en otra dirección, abocados a la preparación de la Half Ironman de Punta, también la M de allí, o eventualmente la de Buenos Aires.

Pero todo ésto siempre considerado como un paso previo, un mojón -importantísimo- a superar, dentro de la verdadera preparación con miras a la Expedición Azimut 2009, un desafío patológico del mes de noviembre.

Luego de completar una Azimut, es seguro que uno finalice sus días internado en la Fundación Manantiales. La vida ya no tendrá sentido, ya nada volverá a ser lo mismo.

Correr una carrera de 10k luego de ésto, seguramente será tan excitante como tomarse un té verde sin azúcar.

Es imposible mantenerse al margen de esta influencia alocada, no solo por la proximidad al compartir 8 horas de labor, durante las cuales el tema está permanentemente en el tapete, sino por los ingredientes propios de la prueba.

El intercambio de links para empaparnos de competencias y testimonios llega a ser enfermante. Es cada vez más dificil irse de acá, día a día hacia el domicilio, teniendo claro para dónde vamos a rumbear.

Qué es en definitiva lo que vamos a salir a hacer esta semana y la que viene, cuál es la planificación más acorde con lo que vamos a encarar, sin ni siquiera tener claro qué es lo que vamos a encarar.

En caso de optar por Azimut, no solamente habría que prepararse muy bien físicamente, sino también hacerlo en lo que refiere a la orientación y la logística. Se abren las puertas de un nuevo submundo.

En todas estas horas hemos elucubrado todo tipo de teorías sobre orientación, uso de brújula, ángulos, vectores y triángulos, paralaje, alejamiento, coordenadas celestes, etc, etc.

Lo mejor será hablar con alguien que esté empapado un poco en el tema, antes de intentar deducir la primera ley de Kepler por uno mismo, simplemente mirando el cielo.

La prueba pinta como un desafío enorme, casi inconcebible, pero bueno...el bichito ya está sembrado....personalmente ya lo estamos pensando con seriedad...

En definitiva, los participantes de ediciones anteriores que hemos conocido parecen ser mayoritariamente de carne y hueso.

Bueno, aceptamos que también puedan tener algún porcentaje de kevlar y fibra de carbono.

Acá les acercamos la puerta de entrada a la perdición...

Hacer click sobre la imagen puede perjudicar la salud física y especialmente la mental
Por todos los medios evite hacerlo si no tiene otros planes para noviembre
Si tiene una bici, véndala en Mercado Libre
Si no está lesionado, procure estarlo ya mismo, martíllese un tobillo
Si le gustan las carreras de aventura, mejor corra cualquier carrera del Sabueso leyendo una revista de Superman
M.S.P.

Domingo 07/06/2009 : Salomon Sª de las Ánimas

Todo corredor aficionado que se precie de tal, debería al menos una vez en la vida participar en esta carrera.

Pero éso sí, siendo conciente que ésto conlleva un altísimo riesgo. No hablamos de todos los peligros detallados en el extenso deslinde de responsabilidad que firmamos, sino de algo mucho más peligroso, y es lo siguiente: luego de "correr" esta "carrera", ya nada será igual, es dificil que otra carrera nos pueda atrapar como lo hizo ésta, salvo la próxima edición, obviamente.
¿Y después de ésto, qué ? Está dificil...

Algo a tener en cuenta es que esta opinión no proviene de alguien que "si no sale a correr un día, se siente mal, se enferma". Para nada, al contrario, seguro ese día lo pasamos bárbaro.

Personalmente no siempre disfrutamos al correr, especialmente al entrenar en solitario, pero bueno, ese es otro tema triste y ahora no viene al caso traerlo a colación.
Ésta ha sido una carrera inolvidable. Una verdadera carrera de aventura por donde se la mire. Tuvo por supuesto mucho más de inolvidable y también de aventura que de carrera, al menos así lo vivimos en lo personal.

Un recorrido único, irrepetible, especialmente para los que no conocíamos la zona en detalle. Nos encontramos mil y una veces con esa Sierra, surge imponente ya al llegar al Peaje Solís, una enorme pared que se dibuja detrás.

Pasamos cientos de veces por esa portera de acceso, siempre intentando mirar hacia adentro, pero nunca nos animamos a entrar, a encarar ese sendero, seguramente con poca motivación por hacerlo con niños tal vez aún muy pequeños para ello.

Y bueno, el destino quiso que lo conociéramos de una vez y bastante en detalle. No subimos caminando como hubiera sido de esperar en el pasado, sino ahora formando parte de una carrera.

Una carrera totalmente loca y enferma. Una droga peligrosa para un aficionado del asfalto.

Un marco único para este tipo de eventos, un día que comenzó horrible, pero poco a poco se fue transformando en espectacular, pasando de 0 a 100 en un par de horas, quedando acorde con la fiesta que se comenzaba a vivir ya temprano, en un pueblo que aún no debe salir de su asombro, por la cantidad de autos y corredores que invadieron su invernal tranquilidad.
Arrancamos la carrera demasiado rápido, una vez más, sin quererlo estábamos largando al lado de Mauricio Ramírez, de Alexander, de Veleda, de todos los tigres. Y si bien ni intentamos ni por supuesto tampoco logramos en ningún momento largar al ritmo de ellos ni por unos pocos segundos, es cierto que todo el resto de la gente que venía detrás nos incentivó a llevar un paso mucho más sostenido que el que nosotros acostumbramos, especialmente considerando los 16km en total y los 10km de trayecto absolutamente misterioso de antemano.
El primer km lo arrancamos prácticamente a 4min/km, culminándolo, luego de un gran afloje, a 4:45 según el GPS. Era una locura si luego queríamos hacer el resto a 5:30, 5:40, por decir algo. Nos estábamos quemando mal, sin siquiera haber calentado 20 metros, antes de largar.
En la parte contigua a la Ruta 9, en dirección al acceso a la Sierra, ya habíamos logrado normalizar el ritmo, digamos a 5:15 ~ 5:30. Diego se alejaba cada vez más frecuentemente de nosotros, luego aminoraba o directamente paraba, para mirar atrás y esperarnos nuevamente.

Ya luego de unos cientos de metros dentro del acceso a la Sierra, se perdió para siempre en la negra hilera uniforme de casacas allá adelante.

Los primeros 3 km habían sido normales, por el borde de la Ruta 9 hasta la portera de acceso situada ya sobre la Interbalnearia. Si bien lo estábamos haciendo por pasto, barro, piedras y desniveles, el escenario era totalmente abierto, era como quien dice "el de todos los días".

Poco a poco, nuestra percepción del entorno se fue transformando en visión tubo, y no fue ni por la velocidad desplegada ni porque nos estuviéramos por desmayar, sino simplemente fue porque la vegetación nos comenzó a atrapar lentamente.

Cada vez era más reducido el sendero que, poco a poco, ganaba en inclinación y por consiguiente en ritmo cardíaco.

El pasto se transformaba en musgo, la tierra en barro, el pedregullo en piedras más grandes y las ramas en troncos de pequeños árboles caídos delante nuestro, amenazándonos dejar sin cabeza si no habían caído del todo y sin una tibia si ya reposaban casi en el suelo.

En el km 4 tomamos la cámara de la riñorera y ya fue imposible volverla a guardar. El entorno era tan distinto al de cualquier carrera ya vivida, que daban ganas de llevarse todo aquello guardado para la posteridad.
Para compartirlo con la gente que no vino, para poderlos convencer que lo hagan en la próxima, para tener esas imágenes como respaldo magnético de lo que irreversiblemente iría quedando en nuestras retinas para siempre, o al menos hasta la próxima edición.

Estuvimos subiendo durante interminables minutos, formando lentas y apretadas filas, pues el ascenso se tornaba muy dificil. Increíblemente tuvimos que parar, formando fila de a uno, sin posibilidades de poder sobrepasar pues no había por donde, con el riesgo de despeñarse hacia alguna cascada cercana o por lo menos resbalarse y terminar algo magullado.
En más de una oportunidad tuvimos que recorrer pequeñas cascadas sobre la roca, pero en sentido inverso, el agua bajaba y nosotros intentábamos subir a través de ella.

Hubo un tramo de ascenso totalmente lleno de musgo, iluminado desde su final por el sol que asomaba. El reflejo del musgo era muy curioso, parecía que estábamos subiendo por un altar de sport césped.

La constante del ascenso era mirar arriba y abajo, constantemente. Arriba para evitar los golpes de las ramas bajas en la cabeza y abajo, para ver dónde y cómo colocar los pies.

Cruzamos una infinidad de pequeños cursos de agua, con rocas muy resbalosas e irregulares. En esos tramos "técnicos" no faltaron los ruidos secos de algunos corredores golpeando contra el piso, luego de los correspondientes resbalones, los que afortunadamente, al menos en nuestro entorno, siempre llevó a risas, bromas, quejidos exagerados, etc.

"-Eh, Manuel, cuidado el pozo......"
"-Dónde ? Qué pozooooooooooooo??????!!!!"

Tuvimos que esperar más de una hora de recorrido para lograr volver a ver el cielo abierto. Si bien las subidas eran interminables, nuestro GPS corroboraba que eran pesadas más por lo dificil del ascenso que por la pendiente en sí, pues en los tramos más complicados de las cascadas la medición de altura apenas aumentaba, manteniéndose prácticamente por debajo de los 250mt.

Todas las cascadas tendrán sus nombres y/o darán nombres a los parajes característicos del lugar, los cuales por ahora aún no hemos logrado identificar. Se lo dejamos a los conocedores del lugar.

Abrutamente salimos a una parte de la Sierra cuya cima da hacia el este. Aparentemente, nosotros ascendíamos por un valle central, recostándonos hacia esta sierra, hacia la derecha, para luego recorrerla en sentido antihorario, por una especie de herradura, con sus extremos apuntando al mar, y su parte más alta sobre la parte opuesta, casi en la mitad de dicha herradura que envolvía el valle de ascenso.

Precisamente, por el otro brazo (al oeste) de esta herradura, se veían bajar los corredores a gran velocidad, mientras nosotros ascendíamos al punto más alto, mayormente caminando, hacia allí donde había una gran bandera de Salomon y un improvisado puesto de control.

El mismo estaba seguramente en la parte más alta de nuestro recorrido. Era el tramo más abierto, desde allí se veía el "pequeño" Cerro Pan de Azúcar allí debajo, la ciudad que lleva su nombre y más a lo lejos, Piriápolis, con un insignificante San Antonio al fondo.
Éso era lo más notorio. Si nos hubiéramos sentado a observar todo aquello, seguramente hubiéramos visto también Las Flores, Solís, Bella Vista, quizás hasta Punta del Este allá a lo lejos.

Alcanzamos allí en esa cima una nueva marca personal, seguramente como muchos. Para recorrer los 8.500 primeros metros, estuvimos nada menos que 1 hora 39 minutos (a esa altura, Mauricio Ramírez ya estaba tomando Gatorade en la meta y se había comido dos panchos tranquilo).

Es todo un PR, digno de las señoras que cierran la marcha en la San Felipe. Pero claro, había un pequeño detalle: en ese momento, el GPS marcaba 486 mt sobre el nivel del mar. Cabe recordar que el poblado donde iniciamos la carrera está a unos 35 mt, por lo tanto nuestra componente vertical en la trayectoria no era para nada despreciable a ese momento.

Cerca de ese puesto de control, sobresalía una formación rocosa que incluso se distingue claramente desde abajo, desde el pueblo, que seguramente debe constituir la propia cima de la Sierra.

Por allí cerca nosotros llegamos a registrar alturas cercanas a los 490 metros leyendo sobre la mano izquierda, mientras que en el Polar de la derecha, veníamos leyendo con cierta preocupación algunos picos por encima de las 170 ppm. Hmmm....(220 - edad) x 85%.....hmmmm....quedamos debiendo... aún sin siquiera aplicar el 85%....
A todo ésto, veníamos paseando hace rato una botella completa de Gatorade, la cual insólitamente llegó a la meta sin ser abierta. Qué cosa más al p....

Si no hubiéramos llevado la cámara, el molesto transmisor del Polar, el Gatorade, la riñonera con el celular y los geles, incluso la calza larga y el buzo de manga larga debajo (que por momentos sobraban y mucho), seguramente abríamos descontado algún minuto que otro, circulando mucho más aliviados y en forma más eficiente. La cámara iba casi permanentemente encendida, enfocada hacia adelante, o hacia atrás, y éso implicaba una atención especial, pues ante una caída, había que estar doblemente atento y con la mitad de las armas defensivas disponibles.

También hubiéramos mejorado en algo nuestra marca si no nos hubierámos detenido o al menos enlentecido a mirar detenidamente todo ese entorno. Pero no valía la pena cambiar todo éso por unos míseros minutos que rápidamente pasarían al olvido, a diferencia de todos los recuerdos que se llevan nuestros ojos, y también nuestros tobillos, por supuesto.

Y todo lo que sube, tiene que bajar, y así fue. Ahora resulta fácil hablar de la bajada, pero ese "premio" tan ansiado, tan esperado, pudo recién alcanzarse luego de tener que sortear un sinfín de pisos irregulares y obstáculos, barro, ramas, piedritas, piedras, piedrotas, rocas, musgo, etc.

Ahora iniciábamos una loca carrera hacia abajo, con numerosas advertencias en forma de carteles y de humanos que nos pegaban el grito alertándonos de peligros inminentes por allí adelante.

La organización 10 puntos, allá arriba y también abajo, antes y después. Había gente por todos lados, por más remotos que fueran los parajes. A qué hora habrián subido? Sacando fotos, alentando, advirtiendo, guiando, etc. Todo estuvo impecable. Reivindico a la gente de Suca y/o también a Timing Uruguay, a la cual le hemos arrojado más de un palo, a través de las carreras de la AAU.

Acá no se podía discutir nada, todo fue espectacular, el entorno ayudaba, obviamente, pero toda la infraestructura agregada por el organizador estuvo impecable. No hizo falta nada más.

Seguíamos en nuestro rápido descenso por pasto, rocas, pequeños arbustos, siempre con gran visibilidad, aún transitábamos por el filo de la Sierra, para internarnos nuevamente en ese valle de gran vegetación, barro, árboles, ramas y arbustos, numerosas rocas que formaban escalones con gran desnivel como para correr con soltura. El descenso ahora requería de gran atención en forma permanente.

Alguna roca enterrada, apenas asomando, nos hizo tropezar y golpear repetidamente el mismo dedo gordo del pie izquierdo, el dolor era muy agudo. Tal vez si llevábamos puestos unos Salomon solamente nos dolía la billetera. Pero el dolor pasó y éso fue todo nuestro trauma experimentado allá arriba.

Varios corredores volvían sangrando, frecuentemente en las piernas por raspones y rayones, incluso en la propia cara.

Otra agresión memorable fue una rama que se nos introdujo limpiamente en nuestra oreja derecha. Fue una sensación espantosa, directa al cerebro, nunca jamás experimentada. Alguien por allí preguntó: "En dónde se te metió...?...Ah, menos mal que fue allí...". El hecho de llevar la cámara encendida e intentar enfocarla hacia atrás o hacia adelante casi constantemente, no ayudaba para protegerse del entorno, al contrario.

Como íbamos en bajada y ahora no lo hacíamos atravesando las cascadas, este tramo se hizo muy rápido, aunque manteniendo siempre los riesgos de una fea caída, especialmente en el tramo intermedio, con el agravante de que íbamos casi permanentemente corriendo, y ahora lo hacíamos hacia abajo.

En grandes números, los primeros 10km los hicimos casi 2 horas y los 6km restantes en poco más de media hora. Gran diferencia. Y a ello había que quitarle los 3 km casi planos de ida y vuelta desde Cerros Azules al acceso a la Sierra.

Por lo tanto, el ascenso propiamente dicho, lo constituyeron unos 5500 metros de trayectoria, arrancando en un piso de 56mt sobre el nivel del mar y llegando a un techo de 490mt. Todo hecho en 1 hora 17 minutos. Ese fue el tramo más "técnico" de todo el circuito.

En cierta parte del trabado ascenso alguien comentó a nuestras espaldas, que el último kilómetro lo habíamos hecho en 25 minutos, era una verdadera locura, impensable fuera de ese lugar.

Y ahora, mirando el registro en el GPS, podemos ver que efectivamente fue así, incluso con algún otro km que anduvo cerca de ese tiempo también.

Volviendo a lo que fue el descenso y estando a punto de abandonar la cerrada vegetación, ya habíamos retomado nuestro camino original del ascenso, otra vez volvíamos a pasar por esos mismos puntos, pero ahora con mucho menos respeto por los obstáculos, ya casi estábamos saliendo nuevamente del predio para dirijirnos a esos 3km al costado de la Ruta 9 y el acceso al pueblo, los cuales no por ser "normales" dejaban de ser pesados, dado el esfuerzo acumulado en las piernas.

No obstante ello, ya no nos detuvimos, sobrepasando incluso a unos cuantos corredores en ese tramo. Absolutamente todo el recorrido lo hicimos con Gabriel, mano a mano, simplemente intercambiando constantemente el orden. En el único lugar que se podía transitar propiamente juntos, era precisamente sobre la Ruta. Sobre la Sierra fue prácticamente imposible circular de a dos, durante el 95% del recorrido. Y haber hecho ese último tramo ahora tirando de a dos mano a mano, fue fundamental para no parar a caminar.

Después de todo lo vivido, el orgullo no nos permitiría ya detenernos en terreno plano, luego de haber sorteado un sinfín de sorpresivos escollos, totalmente inconcebibles para un triste "corredor de calle".

Ya dentro del pueblo nos esperaban para acompañarnos primero Agustín, luego Martín y al final Diego, que había arribado a la meta unos 20 minutos antes que nosotros y ya estaba bebiendo su Gatorade.
Por primera vez, el tiempo insumido, francamente, en lo personal no nos preocupó nunca, ni antes, ni durante, ni al finalizar.

Pusimos un poco más de 2h 37min extraoficiales, no tenemos ni idea qué significa ésto, seguramente nada, solamente sabemos que demoramos bastante más de una hora que Mauricio en bajar, pero atrás nuestro todavía quedaba algo de gente. No éramos los últimos ni mucho menos.

Superadas las 4 horas de la largada, cuando nosotros ya nos retirábamos de la zona después de habernos cambiado y almorzado algo, dimos una vuelta y pasamos con el auto nuevamente por la portera del acceso a la Sierra, donde un guía nos dijo que aún quedaban 3 ó 4 corredores por descender. Una locura.

Para acceder a las fotos propias del evento, hacer click aquí.

A continuación puede visualizarse una recopilación de pequeños videos de toda la travesía (Advertencia al espectador: este video contiene pasajes que pueden provocar náuseas y mareos, la cámara se mueve en forma espantosa).